Lo que aprendí construyendo una app con IA, sin programar

De la idea a la app: cómo estoy usando IA para construir mis propios prototipos

Seguro te ha pasado: tenías un problema de negocio, pediste una solución de software, y cuando te la entregaron —o la compraste— no era lo que necesitabas. Te tomó meses o te costó más de lo que valía.

Hace un tiempo empecé a probar una alternativa: construir yo mismo un prototipo con IA, ver si funciona, y a partir de ahí decidir si lo dejo funcionando así o se lo paso a un equipo de TI con una idea muy concreta de qué construir. Esto es lo que he ido aprendiendo en el camino.

Los pasos que sigo

1. Defino lo que quiero.
Esta parte no la hace la IA. Uno sabe cuál es el problema que quiere resolver, por qué y a quién le resuelve algo. Me enfoco en el problema principal y trato de simplificar.

2. Defino un requerimiento formal.
Acá la IA empieza a ayudar. Le pido que me entreviste para afinar la definición: cómo voy a saber que logré el objetivo, y también qué no quiero que haga, para limitar el alcance desde el inicio.

3. Estructuro el requerimiento para programar.
Le doy a la IA el resultado del paso anterior y le pido que lo convierta en un requerimiento técnico, listo para desarrollo.

4. Se lo paso a Lovable y le pido que genere la aplicación.

5. Reviso el resultado.
Evalúo el funcionamiento e identifico ajustes, documentándolos antes de pedirlos. Un ajuste no es lo mismo que una funcionalidad nueva — eso lo dejo para después.

6. Itero aplicando los ajustes.
Reviso, ajusto, repito. No estoy buscando una aplicación perfecta, sino una que resuelva la mayor parte del problema, me ahorre tiempo y ayude a ordenar el proceso.

7. Lo comparto con posibles usuarios.
Documento su retroalimentación, aplico ajustes y genero una versión actualizada. Ahí es donde empiezo a considerar funcionalidades nuevas, siempre que estén alineadas con el problema que quiero resolver.

Un cronograma de referencia, 7 días

DíaActividad
1Defino el problema y el requerimiento con ayuda de la IA; le pido que lo estructure para Lovable.
2Paso el requerimiento estructurado a Lovable, lo dejo trabajar (toma minutos, no horas), reviso el resultado y documento ajustes.
3Solicito los ajustes y reviso la funcionalidad completa.
4Comparto con posibles usuarios, limito expectativas, pido retroalimentación y documento cambios y nuevas funcionalidades.
5Selecciono e implemento los cambios recibidos; reviso la aplicación completa.
6Verifico las recomendaciones de seguridad de Lovable (usuarios y contraseñas, por ejemplo, si no los he definido).
7Defino un periodo de prueba y lanzo la aplicación, o empiezo a usarla en paralelo a mi proceso actual mientras confirmo que todo funciona bien.

Algunas cosas que he ido aprendiendo

  • No hay que inventar el agua tibia. No se trata de competir con Gmail ni con SAP. Pero ese archivo de Excel que uno actualiza todos los días, al que todo el mundo le mete mano, sí puede ser un buen candidato para convertirse en una aplicación web.
  • Vale la pena hacer números antes. Si el problema se presenta una vez al año y toma 3 horas resolverlo, no tiene sentido invertir 10 horas en construir una app para eso.
  • El criterio sigue siendo de uno. Pensar en el problema, el contexto y lo que hay que resolver es la parte que le toca a uno, no a la IA. Si le das los planos con claridad de lo que quieres, puede ser un constructor rápido y eficiente. Pero la responsabilidad final es tuya, no de la IA — tú eres el adulto en la habitación.
  • Simplificar todo lo posible. Lo más importante por definir es lo que NO hace la aplicación. Limitar el alcance es uno de los pasos críticos, y es un factor por el cual muchas aplicaciones fracasan: pretenden hacer demasiado y al final no hacen bien lo más importante.
  • Las aplicaciones son seres vivos. Cambian con el tiempo y hay que actualizarlas para que se adapten a las necesidades. Igual pasa con las herramientas de desarrollo y la IA — cambian todos los días, y vale la pena estar informado.
  • Sobre Lovable: es la herramienta que estoy usando y me ha funcionado. Puede haber otras, y pueden ser mejores, no lo sé — lo importante no es la herramienta sino lo que necesitas resolver. Tiene un plan gratuito y uno de pago; el más barato suele alcanzar para desarrollar la app y aplicar ajustes sin gastar los créditos mensuales disponibles. Incluye publicación directa, base de datos, autenticación, almacenamiento y funciones de servidor sin tener que instalar infraestructura, y sincroniza el código en ambas direcciones con GitHub, así que uno no queda obligado a mantenerlo únicamente ahí.
  • Si la aplicación es para uso dentro de tu empresa, conviene revisar antes las políticas sobre IA y las herramientas permitidas.
  • La IA ha ido cambiando. En vez de darle una serie de instrucciones, ahora le doy objetivos — ella encuentra la forma de lograrlos e itera en el proceso. Combino herramientas: uso ChatGPT o Claude para pensar y definir la app, y Lovable para construirla.

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